Medicina cubana: ciencia y tecnología en favor del mundo (+Infografía)

En 1986 se celebró por primera vez la Semana Internacional de la Ciencia y la Paz, como parte del Año Internacional de la Paz. Esta iniciativa fue no gubernamental y debido a su éxito los esfuerzos continuaron para realizarse en años sucesivos. Finalmente, en diciembre de 1988, la Asamblea General aprobó la resolución 43/61 en que se proclama que esta jornada tiene lugar todos los años durante la semana del 11 de noviembre.

En el 2018 no solo se cumplen 30 años desde que se hizo oficial internacionalmente, también se conmemora el 70 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Dentro de esa proclama, el artículo 27 “Derecho a participar en la vida cultural, artística y científica”, recoge el derecho universal de participar en la vida científica del país así como de los avances dentro de esta área para beneficio personal y colectivo.

En Cuba, desde el triunfo de la Revolución se ha brindado especial atención a tal ámbito, que está entre los ejes estratégicos del Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social hasta 2030. Los avances en la ciencia y en la técnica han ubicado al país en posiciones importantes a nivel internacional y sus centros de desarrollo se mantienen constantemente activos.

Además, en las principales áreas de exportación para el archipiélago se encuentran las tecnologías para la salud. La medicina cubana es comparable con la de países desarrollados.

En el año 2013, la anterior directora de la Organización Mundial de la Salud (OMS) expresó que “todas las naciones deberían ser productoras de investigaciones tanto como consumidoras […]. Sin embargo, […] es necesario sobre todo colmar la brecha existente entre los conocimientos y la acción”. Cuba ha sido pionera en este sentido con el Sistema de Ciencia e Innovación Tecnológica para la Salud (SCITS), que tiene como principio la mutua relación entre la docencia, los servicios y la investigación, con la incorporación gradual de las tecnologías a la sociedad. Con este sistema se puede hacer un estudio especial que cubre los tres niveles de atención.

Desde sus 37 entidades de ciencia e innovación tecnológica (16 centros de investigación, 3 de servicios científico-tecnológicos y 18 unidades de desarrollo e innovación), la nación antillana ha puesto en marcha disimiles programas que han sido posibles gracias a la voluntad política, el fomento del capital humano y el desarrollo de una industria nacional.

Aprovechamos esta semana para recordar algunos de los logros más recientes en el ámbito de la medicina.